Me llamo Arantxa pero se pronuncia Aran(z)a. Escribo porque así ordeno mi cabeza, porque es más barato que viajar a Nueva York, por si acaso algún día pierdo la memoria, porque no canto y porque actuar no es tan fácil como prender la radio y bailar (twitter: @conteequis).
sábado, 11 de agosto de 2012
Cuarta entrada (Y a usted señorita, qué le traigo?)
Esta semana he estado buscando inspiración en cualquier lado para poder escribir una entrada decente hoy. Lamento informarles que no la encontré. Y en verdad es culpa de ustedes! Osea, se imaginan la presión que tengo debido a la gran acogida que tuvo la entrada anterior? (#10chicasdespechadas) Así que no pongan sus expectativas muy alto, ok?
Todos en algún momento debemos tomar decisiones. Algunas son trascendentales y algunas son acerca de si nos vamos a comer ese frasco de Nutella que nos está haciendo ojitos. Pero todos llegamos a ese punto en el que tenemos que decir sí o no, y si son como yo, está decisión puede tomar horas.
-Y a usted señorita, qué le traigo?Buaaahhh. Odio odio odio esa presión!!! Son esos momentos que denomino "entrar en pánico" en el que puedo decir cualquier cosa de lo que luego me arrepienta. El problema, es que no siempre es con un mozo en un restaurante. A quién no le ha pasado responder pavada y media cuando estás con el/la chic@ que te gusta y luego voltear en otra dirección (mismo reality) y poner cara de: "Qué carajos acabo de decir??"
Hay todo tipo de decisiones, como si te vas a pintar el pelo de rojo o no. Si vas a terminar con tu enamorado de años o no. Si le vas a seguir la corriente a ese gilerito de fb o no. Si vas a aceptar esa nueva chamba o no. Si vas a regresar con tu ex o no. Si vas a dejar de sufrir por ese "perro del hortelano" o no (para mas información, revise la entrada anterior).
Y creo que cuando "entramos en pánico" lo único que necesitamos es respirar. Puede ser un consejo un poco sonso, pero es la verdad. Necesitamos dejar de pensar en ciertas cosas, debemos despejarnos, dejar que nuestra mente descanse. Dejar de preocuparnos por las consecuencias. Apretar el botón de pause (mismo comercial de Nescafé) y salir a tomar un trago. Olvidarte. Ser un poco egoísta y que te interese un rabanito lo que pase al rededor.
Porque a la hora de tomar una decisión debemos estar seguros de ella. Si la dudas, entonces aun te falta respirar un poco más. No creo que alguien quiera vivir con la pregunta "Y que hubiera pasado si...?" clavada en la frente. Y la verdad es que sí, tenemos derecho a tener miedo. Porque algunas decisiones puede ser que las olvides en un par de horas, pero hay otras que te persiguen por bastante tiempo.
Tomar decisiones asusta, porque nadie quiere fallar, nadie quiere ser la única que pidió el plato horrible en el restaurante. Y esos "ataques de valentía" en los que dices: No me importa nada, me pinto el pelo de rojo! (#badgirlmodeon) no suelen durar mas de 5 minutos.
Hay decisiones que las podemos tomar progresivamente, como empezar con una iluminación en el pelo y luego de un par de meses pasar al tinte rojo (Sí, sí, creo que ya lo entendieron: me quiero pintar el pelo rojo). Pero hay otras que no. Y lo peor, es que a pesar de saber cual es la respuesta, no queremos tomarlas. A veces debemos dejar de pensar en que es lo que queremos y simplemente hacer lo que es mejor para nosotros.
Decídete. Arriésgate. Y si fallas, al menos tendrás algo que contar. Yo prefiero mil veces tener un mal recuerdo a una duda en la cabeza.Tú?
(Una canción un poco emo que escuché hace poco, pero va con el tema, no?)
Avisos a la comunidad:
Gracias por leerme #teamdespechadas y por insistentemente preguntar cuando escribo de nuevo :) Bueno, les informo que todos los sábados habrá entrada nueva, así tenga que exprimirme el cerebro para escribirla (como hoy).
Último fin de vacas, diviértanse!#atonearsehadicho
No hay comentarios:
Publicar un comentario